Las “Calaveras” o “calaveras literarias” constituyen un ejemplo de la rica tradición nacional. Las cuales consisten en rimas picarescas enfocadas a señalar o destacar con ironía las cualidades, defectos, actitudes y costumbres de políticos, artistas y otros personajes conocidos o desconocidos.

Las “calaveras” son versos festivos que comentan en epitafio el día de muertos, los defectos de personajes vivos que son presentados como ya muertos, sin respeto por jerarquías sociales o por la importancia política de quienes son satirizados. En ellos se dice cómo murió y en ocasiones cómo le fue después de que supuestamente terminó su vida en la tierra. En esta tradición destaca la “Monja Jerónima”, conocida como la Madre Matiana del Espíritu Santo, quien vivió hacia fines del siglo XVI y principios del XVII a la que atribuyen profecías y epitafios que se transmitieron de boca en boca. Sin embargo, la censura colonial impidió la libre circulación de calaveras en la prensa.
Pero existe evidencia de que las más antiguas aparecieron en un diario de Guadalajara. Por esa misma época, en los últimos días de noviembre de cada año circulaba en ese lugar otro diario llamado La Madre Matiana, el cual ofrecía exclusivamente calaveras en las que se satirizaba a políticos prominentes, siempre acompañados por frases como “La Pelona”, “La Flaca” y otros epítetos de la muerte, la cual nunca aparece con un tinte macabro.
Las calaveras siempre van ilustradas de manera igualmente vistosa, generalmente con cráneos o esqueletos. Los primeros dibujos aparecieron en 1872, y fueron creados por el litógrafo Santiago Hernández. Tiempo después, los grabadores Manuel Manilla y José Guadalupe Posada, también iniciaron sus primeras caricaturas de calaveras.
Es ya Posada quien logra hacer de ello una verdadera costumbre. Convirtió en famosa calavera, lo mismo al presidente que al general, hablando con deliciosa ironía, humor y sarcasmo de las diferentes dificultades, molestias y apuros que les amargaban la vida.
Dichos versos son una crítica que no recurre a la indignación moral, si no al ingenio y a los alfilerazos satíricos, como forma de desahogarse.
En este mundo matraca
de morir nadie se escapa.
muere el buey, muere la vaca,
y hasta la mujer mas guapa,
tiene que estirar la pata.
Viene la muerte luciendo
mil llamativos colores
ven, dame un beso, Pelona
que ando huérfano de amores.
Se va la muerte cantando
por entre la nopalera
¿En qué quedamos, Pelona,
Me llevas o no me llevas?
¿Qué hay dentro de tu calavera? |
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Editorial Época, S. A. de C. V.
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