 |
HIDALGO CUNA DE LA CHARRERÍA

El Estado de Hidalgo se ha conocido como el lugar en el que han tenido su origen deportes como el futbol y el beisbol, también como el que tiene como alimentos típicos la barbacoa y los pastes, en esta ocasión nos referiremos a que ha sido cuna de la charrería que es uno de los símbolos nacionales.
En los primeros años de la Colonia, las autoridades prohibieron en forma terminante que los indígenas se ejercitaran en el manejo del caballo. La prohibición fue en tal manera terminante que al que llegara a transgredirla se le condenaba a muerte.
Con el paso del tiempo y el afianzarse de los castellanos, las disposiciones fueron suavizándose. Uno de los primeros testimonios escritos de ese cambio de actitud se encuentra en 1619, cuando el virrey Diego Fernández de Córdoba, Marqués de Guadalcazar autoriza a unos indios de la Hacienda de San Javier en Pachuca, a que se ejerciten en la doma del caballo y a que lo utilicen para sus faenas del campo.

|
“… por la presente – dice el Virrey – doy licencia a veintidós indios de los que hay en la hacienda, para que andando en el servicio y avío de dicho ganado pueda libremente y cada uno andar a caballo con silla, freno y espuelas y mando de las justicias de Su Majestad que las partes y lugares donde fueren y anduvieren, no les pongan en ello impedimento ni contradicción alguna…”
|
En pocos años, a partir de entonces, el mestizo, y en menor medida el natural, asimilaron la técnica de cuidar y utilizar el caballo, al grado de alcanzar tal dominio sobre la bestia que causó la admiración de los peninsulares. Así, el caballo pasó a ser un elemento indispensable en el campo mexicano.
Fue en los llanos de Apan, donde tomó cuerpo la charrería mexicana. La naturaleza dotó al Estado de Hidalgo de una de las planicies favorables para el cultivo y para el desarrollo del ganado vacuno y caballar. Y la necesidad de manejar ese ganado hizo que se desarrollara una técnica que ha llegado a ser un deporte y algo más que eso; toda una actitud ante la vida.
Al permitirse el uso del caballo sin distinción de castas o clases, surgió la charrería entre los servidores de las grandes haciendas. “Expertos vaqueros y caporales, hombres de campo en general consumaban admirables maniobras en las que campeaba el arrojo y la destreza en herraderos y tuzaderos…”
|

|
Don Domingo Revilla ilustre charro hidalguense, y considerado el primer escritor de la charrería dejó constancia en la primera mitad del siglo XIX, de cómo habían surgido algunas de las suertes charras. Establece el testimonio de Revilla que fue en los llanos de Apan, donde se practicó por primera vez el derribo de las reses en campo abierto sin utilizar la garrocha, sino tirándole de la cola.
…”de los Llanos de Apan pasó la bolera al Mezquital, que está situado en el distrito de Tula, donde se ha perfeccionado más que en ninguna otra parte este modo de colear….ahí los hombres de a caballo se encuentran por todas partes…”
Aunque surgida en Hidalgo, la charrería se extendió en pocos años a todo el territorio nacional, y en la actualidad alcanza con su influencia a varias regiones del vecino país del norte, de centro y Suramérica. La charrería se admira y se practica en España, y es reconocida también en algunos rincones de Asia y África.
El sentido patriótico demostrado por los charros a lo largo de la historia patria, refleja el hondo sentido nacional que caracteriza al Estado de Hidalgo, hasta hacerlo uno de los baluartes de la mexicanidad, y uno de los Estados que han sido el alma del sentir patrio. El charro ha estado presente en los momentos cruciales de la historia, para defender la independencia y los valores nacionales.
Entre los charros que han tenido una participación destacada en las gestas nacionales, podríamos mencionar a Ignacio Allende, Valerio Trujano, Nicolás Bravo, Pedro Moreno, Agustín de Iturbide. De éste último se dice que fue apresado cuando lo reconocieron por su destreza en manejar el caballo.
Presente en la Independencia y en la Revolución, el charro mexicano encarna una serie de valores que vive nuestro pueblo y que se subliman en su figura señera. El hábil manejo del caballo y de la soga es característico del charro, pero igualmente inseparables en él vienen a ser la honestidad, la intrepidez y un profundo sentido de la amistad y del deber.
|

|
Lo que fuera necesidad de las labores campiranas pasó a ser, con el desarrollo económico y el crecimiento de la población, un deporte. Son cientos las asociaciones que cubren el territorio nacional y que agrupan a quienes confían en estos valores. Por ello el charro, originario del Estado de Hidalgo, encarna actualmente al caballero mexicano que sabe de la valentía y la resistencia del indígena, junto con la hidalguía del castellano. La charrería aúna ese afán mexicano de jugarse la vida por una causa noble, con el arraigo noble por los valores familiares. Pocos estados y regiones pueden haber contribuido en tan importante medida como Hidalgo al fortalecimiento del sentido nacional.

Monografía Conmemorativa Banamex No.12
Noviembre de 1980.
|