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En la fecha que ha sido dedicada a celebrar a las madres, recordemos lo que sucedía entre los indígenas de La Nueva España, en donde las mujeres que morían en el parto se suponía que irían directamente al cielo. Aquí lo que se narra en los escritos de Fr. Bernardino de Sahagún.
“Llegada la hora del parto, que se llamaba hora de la muerte, cuando ya quería parir la preñada lavábanla toda y jabonábanle los cabellos de la cabeza; luego aparejaban una sala o recámara donde había de parir, y de padecer aflicción y tormento. Si la preñada era mujer principal, o mujer rica, estaban con ella dos o tres parteras, para hacer lo que fuera menester y ella mandase”.
“Cuando ya los dolores apretaban mucho a la preñada, luego la metían en el baño y cuando ya iba llegando el tiempo que la criatura había de salir, débanla a beber una yerba que se llama cihuapactli, molida y cocida con agua; y si le apretaban mucho los dolores, dábanle a beber un pedazuelo de cola del tláquatl, molida y deshecha en agua, como arriba se dijo; con esto nacía la criatura fácilmente, y entonces ya tenían aparejado todo lo que había menester la criatura como son pañales y otro paño para recibirla cuando naciese:”
“En naciendo la criatura, luego la partera daba unas voces a manera de los que peleaban en la guerra y en esto significaba la partera que la paciente había vencido varonilmente y que había cautivado a un niño”.
“Y luego hablaba la partera a la criatura; si era varón decíale: “Seáis muy bien llegado, hijo mío muy amado”. Y si era hembra decía “Señora mía muy amada, seáis muy bien llegada, trabajo habéis tenido; os ha enviado acá vuestro padre humanísimo, que está en todo lugar, criador y hacedor; habéis venido a este mundo donde vuestros parientes viven en trabajos y en fatigas, donde hay calor destemplado y fríos y aires, donde no hay placer ni contento, que es lugar de trabajos y fatigas y necesidades; hija mía, no sobemos si viviréis mucho en este mundo, quizá no os merecemos tener, no sabemos si viviréis hasta que venga a conocer a tus abuelos y a tus abuelas, ni sabemos si ellos os gozarán algunos días”.
“No sabemos ventura o fortuna que te ha cabido, no sabemos qué son los dones o mercedes que te ha hecho nuestro padre y nuestra madre, el gran señor y la gran señora que están en los cielos; no sabemos qué traes, ni qué tal es tu fortuna, si traes alguna cosa con que nos gocemos;”………( hacía algunas consideraciones más).
“Habiendo dicho estas cosas la partera, cortaba luego el ombligo a la criatura, y luego tomaba las partes en que venía envuelta la criatura y enterrábalas en un rincón de la casa, y el ombligo de la criatura guardábale y poníalo a secar, y llevábanlo a enterrar al lugar donde peleaban, si era varón”.
Historia General de las Cosas de Nueva España.
Fr. Bernardino de Sahagún. Ed. Porrúa. |