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8  DE MARZO DÍA DE LA MUJER

 

 

            A través de la historia la mujer ha ocupado un lugar secundario en relación al hombre. Factores sociales y culturales influyeron para que el hombre ejerciera sobre ella una actitud dominante que le impedía desarrollar  sus capacidades y ser considerada un ser digno, con los mismos derechos que el género masculino.

 

            Esta discriminación que por siglos tuvo que padecer, inició los primeros cambios con el surgimiento de los Derechos Humanos. A partir del concepto cristiano de que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, se le reconoce una dignidad igual para ambos géneros, tal como lo recoge la doctrina jurídica y las distintas leyes vigentes.      

 

            El reconocimiento de estos derechos ha sido una dura tarea realizada por mujeres que han tenido que  superar obstáculos y actitudes machistas de hombres con criterios equivocados, que poco a poco han ido modificando sus posturas y colaborando en la lucha por hacerlos vigentes.  Es hasta el siglo XIX en que la evolución hacia el reconocimiento de los derechos de la mujer se manifiesta en dos aspectos: la lucha contra los tabúes sexuales y la lucha contra los tabúes sociales, pero se debió esperar hasta la segunda mitad del siglo XIX, para que la lucha por esos derechos fuera eficaz.

 

            Siendo la vida en sociedad un reflejo de la vida en el seno de la familia, era en el interior del “yo” más íntimo, en donde se debían extirpar los mitos  instalados desde el origen de los tiempos y que constituían esa oposición encarnizada a aceptar a la mujer en toda su plenitud de ser humano igual en dignidad al hombre.

 

            Este caminar largo y accidentado,  tortuoso en muchos aspectos, comienza a dar resultados. A la época de los derechos de la mujer-objeto, debía suceder la época de los derechos de la mujer.  Estos derechos, de reconocimiento universal van abriendo oportunidades en todos los campos que antes eran privativos de los hombres y al mismo tiempo le conceden garantías para su preparación, salud y trabajo.  La mujer cuenta con la posibilidad de desarrollarse plenamente en el aspecto profesional, familiar, deportivo, artístico, laboral, científico, político y en cualquier campo que su capacidad, preparación y anhelo la lleven a incursionar.

 

            No obstante queda mucho por hacer; la situación de la marginación de las mujeres indígenas que todavía son vendidas en algunas regiones del sureste de la República, las agresiones y el acoso sexual que algunas autoridades se niegan a perseguir, las muertes sin solución que gritan que se haga justicia en el estado de Chihuahua, las mutilaciones que por motivos religiosos y culturales se practican en distintas partes del mundo, son tareas pendientes.

 

            Los derechos de la mujer son conquistas valiosas pero  incompletas, inacabadas, exigen mucho esfuerzo, y para seguir en ese camino es indispensable la colaboración del hombre, entendiendo que la relación entre el hombre y la mujer no es una confrontación de fuerzas o capacidades, si no de compartir con equidad las tareas de cualquier índole para beneficio del género humano.

 

Guadalupe M. Arias García.

 

   
 
Universidad La Salle Pachuca 2007