Las ceremonias del día de muertos alcanzan en México especial relevancia. A
las almas de los muertos se les venera y se les hacen ofrendas; estos actos
han dado origen a ritos y ceremonias que llevan implícitas normas
tradicionales que controlan la conducta de los individuos de la comunidad,
refuerzan los lazos familiares, los de parentesco ritual y los de amistad.
Desde la época prehispánica, el
culto a la muerte ha estado ligado indisolublemente a la vida del mexicano,
la respeta; pero al mismo tiempo juega con ella y ante lo inevitable adopta
una actitud humorística
De esta manera
crea representaciones de la muerte que desbordan la imaginación y la
convierten en un fenómeno despojado del dramatismo que implica, utilizando
para ello una serie de materiales diversos como: azúcar, papel, alambre,
semillas, barro, cartón y otros.
Las ofrendas a los
muertos que se colocan en las casas mexicanas, en el mes de noviembre,
manifiestan el deseo de compartir las cosas buenas de la vida a las que los
muertos ya no tienen acceso.En esos
días se reafirma la presencia de los que ya se fueron y quienes al participar
de la vid similar en espíritu, vuelven a estar presentes
FIESTAS
PREHISPÁNICAS
Existían en la época prehispánica
dos fiestas dedicadas al culto de los muertos y que correspondíana los meses noveno y décimo del calendario
náhuatl.
El primero de esos mese de veinte
días se llamaba Tlaxocohimacoy se celebraba la fiesta de Miccailhutontli,
que estaba dedicada a los niños muertos, se iniciaba el 8 de agosto del
calendario cristiano.Su símbolo era
un bulto mortuorio y la ceremonia principal consistía en cortar un madero
llamado Xócoltque era traídola entrada de la población donde se le recibía
con gran solemnidad y al cual se le ponían ofrendas siendo objeto de cantos y
ceremonias durante los veinte días.
El segundo de los meses se llamaba XócotlHuetziy la
fiesta Hueymiccailhuitl,
empezaba el 28 de agosto y en ella se festejaba a los muertos adultos.La ceremonia principal consistía en recoger
el madero que se había cortado el mes anterior y trasladarlo al patio del
templo en donde se adornaba profusamente, colocándole un pájaro de masa en la
parte superior.Antes de derribar el
madero se ponía una ofrenda de comida y pulque debajo de él.
TODOS SANTOS
Como consecuencia de la evangelización en el siglo XIV se
introducen nuevos conceptos acerca de la muerte y de los lugares a los que va
el alma de los difuntos.Sin embargo,
algunas de las creencias prehispánicas han continuado en los grupos indígenas
actuales mezcladas con elementos del cristianismo.
Uno de los cambios más significativos se dio en la
modificación de las fechas en las que se celebraa los muertos, de los dos meses
correspondientes al calendario prehispánico se trasladó la fiesta a dos o
tres días, que corresponden a las festividades de Todos Santos y Fieles
Difuntos, es decir el 31 de octubre y 1º y 2 de noviembre.
Al acercarse el mes de noviembre los campos se llenan de cempoaxsuchitl, anunciado que todo debe arreglarse para
recibir a los muertos; preparándose la comida, las ofrendas, las velas, las
flores.
En los tianguis y mercados, la muerte se transforma hasta
convertirse en un juguete, en pan, en dulce, en múltiples objetos con los que
jocosamenteel mexicano se divierte
convirtiendo en fiesta un acontecimiento trágico.
Cada una de las regiones de México tiene su forma
particular de ofrendar y celebrar a sus muertos.En las comunidades indígenas los muertos
son ofrendas colocadas en altares familiares y se les visita en el panteón
donde también se colocan ofendas de flores o comida.
El culto a los muertos no es un fenómeno rural
exclusivamente, en las grandes ciudades, como la de México, en estos días se
pueden encontrar gran cantidad de manifestaciones de este culto: juguetes,
esculturas, alimentos, calaveras políticas, representaciones humorísticas
como las de la panadería, ofendas, altares y otras.
La ofrenda es la culminación de un ciclo que empieza con
la muerte del individuo y continúa con las ceremonias relacionadas con el
entierro y otras como la “levantada de la cruz” que se realiza enmayor parte de las poblaciones nahuas
después de 8 o 9 días de la muerte.
La ofrenda significa compartir con los parientes muertos,
que en noviembre acuden a su antiguo hogar a disfrutar de las buenas cosas
que en su situación y recinto de difuntos les son negadas.
En las ofrendas se encuentran una serie de elementos siempre
presentes: flores, pan, velas, imágenes religiosas, frutas, comida, bebidas,
tabaco, papel, dulces, sahumerios y copal.
En algunos casos se colocan en las ofrendas fotos de los
muertos, juguetes, ropa, instrumentos de trabajo, instrumentos musicales y
otros objetos que fueron apreciados por ellos en vida.
Podemos concluir que en las fiestas del mes de noviembre
la dualidad
vida-muerte aparece indisolublemente ligada a la realidad del
mexicano desde tiempos prehispánicos.