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LOS OTOMIES DE HIDALGO

En el estado de Hidalgo, los otomíes habitan principalmente en el Valle del Mezquital, región semidesértica limitada al norte y noroeste por la sierra de Juárez; al este, la serranía que va desde el cerro del Fraile, hasta el cerro del Águila y la sierra de Actopan, al sur, por la serranía del Mexe, y al oeste, por la sierra de Xuthe.
El suelo árido y calcáreo con que cuenta la región hace que el indígena derive gran parte de su economía del maguey; planta lo suficientemente vigorosa para subsistir en esta región. Desde tiempos prehispánicos los otomíes han utilizado al máximo esta planta.
Para lograr las preciadas fibras del agave que reciben el nombre de ixtle en náhuatl y santhé en otomí, el hombre, armado de una tabla y un tallador de madera con una pequeña cuchilla de hierro, coloca sobre la tabla la penca y presionando el tallador sobre ella inicia su trabajo, primero extrayendo la parte carnosa que recibe el nombre de xixi hasta que las fibras quedan limpias. Cuando ha trabajado alrededor de treinta pencas, lo que representa una jornada de ocho horas, procede al lavado del ixtle con agua jabonosa o con agua de maíz; el objeto de este proceso es que la fibra pierda su acidez, porque de no lavarse, dañaría las manos de los hilanderos.
Una vez obtenida la fibra, el otomí – ya sea hombre, mujer, anciano o niño - , se dedica a hilar la fibra, tarea que será realizada caminando por la carretera, escuchando misa, en el mercado, en las fiestas religiosas, cuidando sus animales y aún en velorios. Cuando se tiene la suficiente fibra, la mujer inicia el tejido del ayate. Los ayates que se fabrican en la región van desde el más burdo, usado para los trabajos agrícolas o de carga, hasta los extrafinos; estos últimos no son comerciales, ya que constituye un orgullo el portarlos o regalarlos a las personas de más estima.
Del maguey también se obtienen elementos para construir la casa, así como productos alimenticios.
Guía Oficial
Museo Nacional de Antropología
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