Después de Interprepas Pachuca 2026
Lo que realmente permanece

Después de Interprepas Pachuca 2026 Lo que realmente permanece



Texto Karla Cuatepotzo | Portada: Guadalupe Morales | Junio 09, 2026

Texto Karla Cuatepotzo | Portada: Guadalupe Morales | Junio 09, 2026

Los Juegos Deportivos Interprepas Pachuca 2026 llegaron a su fin. Cuatro días de competencia, emoción, porras, encuentros, triunfos y aprendizajes que difícilmente caben en un medallero o en una galería de fotografías.

Para algunos fue la primera vez viviendo una experiencia como esta. Para otros, no era algo ajeno. Sin embargo, sin importar desde dónde la viviéramos, todos compartimos la oportunidad de palpar de cerca algo que muchas veces mencionamos, pero cuya dimensión no siempre alcanzamos a comprender hasta que la vemos frente a nosotros.

Porque hablar de La Salle es una cosa, pero encontrarnos cara a cara con estudiantes, docentes y colaboradores de La Salle Cancún, La Salle Nezahualcóyotl, La Salle Morelia, La Salle Oaxaca y muchas otras delegaciones, nos permitió dimensionar algo más grande que una institución. Nos recordó que formamos parte de una comunidad que trasciende ciudades, contextos y fronteras: una red viva que comparte una misma identidad, valores y propósito.

Es en esos encuentros donde podemos comprender que La Salle no se limita a un lugar en el mapa: es una presencia que se multiplica, que lo que llamamos lasallismo no es solamente un concepto o una filosofía escrita en algún documento institucional. Es una realidad viva. Está presente en los colores que llenan las tribunas, en las porras que se escuchan desde distintos rincones del campus, en las sonrisas de quienes se encuentran por primera vez y se sienten parte de algo familiar, en el apoyo entre compañeros, en el respeto entre rivales y en la alegría compartida por el simple hecho de estar juntos.

Porque no importa a qué institución educativa pertenezcamos dentro de la Red. No importa el estado del que vengamos ni el uniforme que portemos: TODOS SOMOS LA SALLE, y cuando eso sucede, el corazón se llena de orgullo.

Orgullo de pertenecer a una comunidad que comparte una misma misión, los mismos valores y el mismo carisma. Orgullo de descubrir que aquello que vivimos todos los días en nuestro campus también se vive en cientos de kilómetros de distancia.

Hace algunos años, cuando aún era estudiante, tuve la oportunidad de participar en unos juegos como estos, pero a nivel licenciatura. En aquel momento los viví desde las canchas o en las gradas, entre la emoción de las competencias, la convivencia y el orgullo de representar a mi universidad. Nunca imaginé que el tiempo me permitiría volver a vivirlos desde un lugar completamente distinto. Esta vez no como estudiante, sino como colaboradora y aportando para hacer posible un acontecimiento histórico para nuestra Universidad.

Porque los Juegos comenzaron mucho antes del silbatazo inicial. Fueron meses de planeación, reuniones, ajustes y trabajo compartido. Detrás de cada competencia hubo logística; detrás de cada ceremonia, coordinación; detrás de cada fotografía, transmisión, partido y aplauso, hubo decenas de personas entregando tiempo, talento y esfuerzo para que cada detalle ocurriera en el momento preciso.

Y quizá esa sea una de las lecciones más valiosas que deja una experiencia como Interprepas Pachuca 2026: descubrir que los grandes eventos no se construyen únicamente con quienes ocupan el escenario o la cancha, sino también con todas aquellas personas que, muchas veces lejos de los reflectores, hacen posible que la historia suceda.

Durante estos días fue posible observar cómo áreas que habitualmente trabajan desde distintos frentes se unieron con un mismo propósito. Desde la planeación de cada partido, hasta la gestión de patrocinadores, proveedores, presupuestos y servicios; desde la revisión de contratos hasta la solución de imprevistos de último momento.

Decenas de personas sumaron su talento para que este encuentro pudiera hacerse realidad. A ello se añadió la construcción de una identidad visual, la difusión constante de cada jornada y el esfuerzo por documentar una experiencia que hoy forma parte de la historia de nuestra Universidad.

Mientras tanto, otros equipos preparaban cada rincón para recibir a cientos de visitantes. Se acondicionaron instalaciones, se colocaron lonas, señalética y mobiliario, y se cuidó cada aspecto necesario para ofrecer una experiencia a la altura de nuestra comunidad. En este esfuerzo destaca especialmente el equipo de Servicios Generales, cuya entrega y compromiso fueron esenciales antes, durante y después de los Juegos. Muchas de las cosas que funcionaron de manera impecable fueron posibles gracias a su dedicación cotidiana, muchas veces silenciosa, pero siempre indispensable.

A lo largo de cada jornada también permanecieron atentos quienes velaron por la seguridad, la salud y el bienestar de los participantes, ofreciendo apoyo, orientación y atención médica cuando fue necesario.

Y, por supuesto, estuvieron nuestros estudiantes.

Los que acompañaron delegaciones, repartieron hidratación, orientaron visitantes, registraron fotografías y videos, transmitieron y narraron partidos, apoyaron en la logística, alentaron desde las gradas y brindaron una sonrisa a quienes llegaban por primera vez a nuestros campus. Las distintas Escuelas y Facultades, y los distintos grupos de voluntariado, se convirtieron en el rostro más cercano de La Salle Pachuca.

Junto a ellos estuvieron quienes nos representaron en las canchas, las pistas y cada una de las competencias. Jóvenes que defendieron nuestros colores con disciplina, entrega y entusiasmo.

Qué satisfacción fue descubrir todo lo que podemos lograr cuando avanzamos en una misma dirección.

Ver nuestros campus transformados. Ver pasillos, explanadas y espacios compartidos llenos de vida, de colores, de banderas, de abrazos y de historias. Ver a cientos de jóvenes encontrarse, convivir y compartir sueños bajo una misma identidad.

Son imágenes que permanecerán en la memoria de nuestra Universidad. Porque más allá de los resultados y las medallas, quedará el recuerdo de una comunidad que supo unirse para construir algo extraordinario.

Estos Juegos Interprepas Pachuca 2026 fueron una experiencia profundamente fraterna. Un recordatorio de la fuerza que tiene una comunidad cuando trabaja unida. Una demostración de que, aunque individualmente podamos parecer pequeños frente a los desafíos, juntos somos capaces de construir algo extraordinario.

La Salle Pachuca cierra una edición histórica. Una que deja infraestructura, aprendizajes y recuerdos. Pero, sobre todo, una que nos deja la certeza de que el espíritu lasallista sigue vivo en cada persona que forma parte de esta gran familia.

Y esa, quizá, sea la victoria más importante de todas.

Te podría interesar: Conoce nuestra Licenciatura en Comunicación ➡️


Card image cap
Card image cap

Reinas del Flag - Tocho femenil

Jugar un deporte y ganar es una gran experiencia, pero jugar ese deporte y ganar con amigas es aún mejor. En ese episodio de Comunidad nos acompañan Diana, Mariela y Azul, alumnas de La Salle Pachuca y jugadoras destacadas de tocha bandera....

Leer
Card image cap

Pasión futbolera, corazón lasallista - Juan Pablo Castillo

“Uno siempre vuelve al lugar donde fue feliz”, para Papa ese lugar es La Salle Pachuca. Tras varios años de haberse graduado de la licenciatura en Psicología, Juan Pablo regresa a la Salle Pachuca para una entrevista en el podcast Comunidad, para hablar de su pasión por el fútbol y la educación....

Leer

Conoce más de nuestras licenciaturas:

Teléfono
+52 (771) 717 02 13 ext. 1601

admisiones@lasallep.edu.mx

Síguenos:

771 795 51 10 | 771 795 51 02