Maternidad en tiempos de pandemia



Imagen: Cortesía | Redacción:Monserrath González Mendoza | Agosto 10, 2021

Lilian Hosking, egresada y actual Jefa Académica de Desarrollo Humano de Licenciatura en la Universidad La Salle Pachuca, nos comparte cómo fue para ella vivir el embarazo y nacimiento de Luciana en me dio de la pandemia, y cómo el aislamiento le ha ayudado a crear un fuerte vínculo con su hija y su pareja.

DLa llegada de un bebé siempre es una noticia que alegra a las familias, contiene momentos de felicidad, pero también de angustia por el bienestar del recién nacido, y cambios enormes a los que los padres y madres tienen que enfrentarse. Pero que llegue un bebé en tiempo de pandemia ¿Puede hacer las cosas distintas?.

Las restricciones sanitarias, los consultorios y hospitales con horarios y visitas restringidas y el ambiente tenso por las diversas circunstancias a nivel mundial por el virus, hacen que muy probablemente la maternidad y partenidad, así como el desarrollo del infante, se viva y experimente de manera diferente, y esto ¿Qué tan bueno o malo resulta?

Lillian nos platica sobre su experiencia desde que todo esto inició, pues su pequeña hija nació hace un año, cuando no había vacunas, había muchos decesos y, sobre todo, no había información o avances del COVID19 como hasta el día de hoy:

    “Tuve una gran dificultad porque la mayor parte de mi embarazo fue en pandemia, yo tenía como cuatro o cinco meses de embarazo cuando todo esto inició y a lo más fuerte a lo que me tuve que enfrentar, fue al lado sentimental/emocional, porque me sentí sola. Como mamá primeriza, tuve que hacer todo el proceso sola que quizá muchas mujeres no lo hacen así, quizá algunas tuvieron la fortuna de tener a su pareja a lado, el apoyo de la familia; pero en mi caso fue algo muy fuerte, porque mi esposo no pudo estar conmigo.

    Creo que sí fue algo muy doloroso emocionalmente, sentía un temor cuando veía a los doctores y tenían la mirada de incertidumbre, pues no sabían lo que iba a pasar. Todo era nuevo para todos y por lo mismo, tratamos de cuidar el embarazo lo mejor posible con la información que teníamos”.

Actualmente trabaja en home office, pero combina sus tiempos para poder atender las necesidades de su pequeña:

    “La casa de mis papás me ha servido como un santuario, nuestro día comienza muy temprano ya que mi hija demanda lo que necesita a la hora que ella quiere, por eso, hemos aprendido a movernos a su ritmo, y trabajó muy bien desde la casa de mis papás. Estoy presente por cualquier cosa, pero estoy tranquila de que alguien la está cuidando mientras yo estoy en reuniones, contestando correos, etc.

    Mi día transcurre de forma normal, cuando algo se presenta con Luciana, paro mi trabajo y voy a atenderla; por la tarde, mi esposo y yo nos dividimos sus cuidados hasta que llega su hora de dormir. Antes de que naciera las personas me decían “tú duermes cuando duerme tu hija” y no, cuando ella duerme, yo me pongo a hacer todas mis cosas, lavar ropa, recoger la cocina o termino mis pendientes”.

La virtualidad o el trabajo desde casa, ha facilitado a las mujeres vivir la maternidad de manera más cercana, quizá con la oportunidad de disfrutar cada etapa y aprendizaje del bebé, pero también suele ocasionar desgaste y cansancio, pues habrá que dividirse entre el trabajo y la familia, todo en un mismo lugar y sin salir de casa.

    “Me considero muy afortunada; en medio de todo lo que pude experimentar al principio, agradezco que mi hija esté protegida y que tengo una conexión con ella que no iba a poder tener si me hubiera separado de ella. Estoy muy feliz porque no me he perdido nada de su desarrollo y crecimiento, he estado en su primera risa, su primera palabra, sus primeros pasos, todo lo he presenciado; y eso es una gran ventaja de estar encerrados, a pesar de lo que estamos viviendo, hay que ver el lado positivo.

    Lo que hoy vivimos es doblemente difícil, pues hay que mantener el equilibro, nunca falta que estás en una reunión y tu hijo grita buscando tu atención, pero la verdad es que tengo la dicha de contar con el apoyo de muchas personas para el cuidado de mi hija mientras yo estoy haciendo mis labores”.

El equilibrio también debe de estar en la atención o cuidado de aspectos personales, físicamente, mentalmente, emocionalmente y espiritualmente, y aunque eso no siempre es posible, Lillian nos da algunas recomendaciones para aprovechar nuestro tiempo de la mejor manera.

    “Lo mejor que les puedo decir es que no se juzguen, que no sean tan duras con ustedes mismas. La maternidad está muy endiosa, haciéndola ver como que todo el proceso es hermoso y la sociedad te demanda ser una madre perfecta. Mi consejo es relájense, déjense llevar por sus instintos, lo están haciendo bien y nadie conoce a tu hijo como tú, por lo tanto, cualquier decisión que tomes por él o ella, está bien.

    Tengo dos claves muy importantes, la primera son horarios, trato de que el horario de mi hija se empate con el horario de trabajo, y la segunda es la pareja, pues además de ser mi marido yo le digo que somos un equipo como mamá y papá, y también tener el apoyo de la familia o tener la confianza de que si dejas encargado a tu bebé él va a estar bien”.

Por otro lado, más allá de que estamos viviendo es un momento histórico, lleno de cambios y nuevas normalidades, estamos aprendiendo de lo que la pandemia directa o indirectamente ha provocado.

    “Irónicamente creo que nos ha hecho valorar muchas cosas, aquellas que nunca veíamos o que las veíamos de forma simple y estábamos muy confiados a que siempre iban a estar ahí. Creo que a todos nos ha llegado una lección de vida diferente y por eso, como seres humanos esta pandemia nos ha acercado, nos ha permitido extrañar esos abrazos, besos o simplemente el contacto físico con el otro, también nos ha permitido reflexionar de nuestras acciones contra el medio ambiente y espero que dejemos de ser egoístas y esto sea un aprendizaje para siempre”.

Por último, dejamos un mensaje que Lillian comparte con todas las mamás, especialmente las lasallistas:

    “Ningún papá o mamá lasallista de Pachuca me va a dejar mentir cuando digo que estar en la comunidad de La Salle es algo completamente diferente, somos y nos sentimos más comprendidos que en otras empresas o trabajos. Todo esto es muy cansado, pero no hay que perder de vista que todo lo que estamos haciendo es por una vida o una historia que va a generar un gran impacto en la tierra.

    Tenemos muy presentes los conceptos de humanismo, de la comprensión, de analizar todo lo que tenemos a nuestro alrededor. Estamos anclado en el presente, somos conscientes del amor que podemos ser y dar; y mi mejor consejo es que nunca pierdan de vista ese milagro de vida que han generado y que no dejen de lado su lado profesional y su tiempo personal.

Muchas gracias, Ele.


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